El Tablero: la semana en que México coqueteó con dos continentes
Semana del 6 al 12 de julio de 2026
Hay semanas que se miden en decimales —una tasa que no se mueve, una inflación que cede unas centésimas— y hay semanas que se miden en gestos. La del 6 al 12 de julio fue de las segundas: México extendió una mano hacia Europa mientras mantenía la otra, tensa, sobre la mesa de Washington. El resultado no es una historia de crecimiento; es una historia de equilibrio. Y el equilibrio, en economía como en el resto de la vida, rara vez se siente cómodo mientras ocurre.
El gesto hacia el Atlántico
El miércoles, en Estrasburgo, el Parlamento Europeo votó algo que llevaba dos décadas esperando una actualización: el Acuerdo Global Modernizado con México recibió 479 votos a favor, 119 en contra y 65 abstenciones; su acuerdo comercial interino, 474 a favor. Son números que en Bruselas se leen como consenso amplio, y que en México se leyeron —con razón— como una noticia rara en tiempos de aranceles: una puerta que se abre en lugar de cerrarse.
El embajador Esteban Moctezuma Barragán lo anunció desde Estrasburgo con el tono de quien sabe que está entregando algo escaso este año: certidumbre. El acuerdo sustituye el marco vigente desde 2000 y permitirá que casi la totalidad de las exportaciones mexicanas entre a Europa con trato preferencial: agroalimentos, bebidas con denominación de origen, manufactura avanzada, automotriz, autopartes, dispositivos médicos, químico-farmacéutico. Sectores enteros que hoy pagan un peaje arancelario podrían dejar de hacerlo.
Pero conviene no perder la proporción del gesto. El comercio bilateral con la Unión Europea sumó 88,306 millones de dólares en 2025 —cifra respetable, tercer socio comercial del país— y aun así las exportaciones mexicanas a ese bloque representan apenas 3.6% del total exportador. Estados Unidos concentra alrededor de ocho de cada diez dólares que México vende al mundo. Europa, con sus 450 millones de consumidores y su apetito por denominaciones de origen y dispositivos médicos mexicanos, es una diversificación real, no un reemplazo. El Senado mexicano todavía tiene que ratificar; el secretario Marcelo Ebrard —que firmaba esto desde Washington, en plena negociación con Estados Unidos— habla de que el acuerdo podría operar antes de que termine el año.
Ahí está la ironía de la semana: el mismo funcionario que celebra una alianza en Europa negocia, simultáneamente, la supervivencia de la relación con Norteamérica.
La inversión que llega, pero con las manos en los bolsillos
Unos días antes de la votación europea, la UNCTAD había entregado otra pieza del rompecabezas: México regresó al top 10 mundial de inversión extranjera directa, con 41,000 millones de dólares captados en 2025 —8% más que el año anterior. Es la clase de titular que cualquier gobierno enmarca. El problema está en la letra pequeña: el valor de los proyectos completamente nuevos, los llamados greenfield, cayó de 44,000 a 24,000 millones de dólares. Las corporaciones internacionales no se están yendo de México; simplemente están reinvirtiendo utilidades y ampliando plantas que ya existen, en lugar de apostar por construir algo desde cero. Es la diferencia entre un inquilino que renueva el contrato y uno que compra la casa: ambos se quedan, pero solo uno está apostando por el futuro del barrio. El diagnóstico de quienes siguen de cerca el nearshoring es el mismo desde hace meses —infraestructura de transporte, energía y desarrollo de proveedores locales siguen siendo el cuello de botella que decide si México pasa de administrar la cautela a capitalizar la oportunidad.
La otra mesa, la que no sonríe
Mientras Estrasburgo votaba, en Ciudad Juárez al menos tres maquiladoras detenían producción como medida preventiva. No es pánico; es cautela, que en los negocios suele ser más cara que el pánico porque se instala despacio y no se retira rápido. La revisión del T-MEC —programada para el 20 de julio— redujo sus temas pendientes de 54 a 14, un avance técnico real, pero la amenaza de aranceles bajo la Sección 232 sigue viva, y el Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida sigue siendo el punto donde México y Estados Unidos menos coinciden.
El diputado Rubén Moreira pidió la comparecencia del secretario de Economía. Detrás del gesto político hay un dato incómodo: el INEGI reportó una contracción trimestral de 0.6% en el primer trimestre, y el IMAI —el indicador mensual de actividad industrial— volvió a caer en mayo, 0.8% mensual, su séptima caída en doce meses. El consumo privado, mientras tanto, prácticamente no se movió: creció apenas 0.1% en abril, siete veces menos que el mes anterior, arrastrado por una caída de 1.5% en el consumo de bienes importados. El Indicador de Confianza Empresarial en manufacturas tampoco ayudó: cayó 1.21 puntos frente al mismo mes de 2025. El peso, con todo, cerró junio relativamente estable en 17.4877 por dólar —el mercado cambiario, a diferencia del ánimo empresarial, no parece estar leyendo la misma nota de cautela.
Es un contraste que vale la pena subrayar porque el gobierno federal, esa misma semana, presentó doce indicadores macroeconómicos favorables y un récord histórico: 22 millones 779 mil 704 empleos formales registrados ante el IMSS. La Secretaría de Hacienda fue más allá y afirmó que espera un crecimiento superior al que prevé el Fondo Monetario Internacional. Ambas cosas —el optimismo oficial y la cautela industrial— son ciertas al mismo tiempo. El empleo formal está en su punto más alto; la industria, en su séptima caída del año. Y conviene una nota al margen: el propio IMSS dio de baja, esa misma semana, un registro patronal que concentraba alrededor de 55 mil trabajadores que resultaron pertenecer a una empresa ficticia —un recordatorio de que hasta los récords más celebrados merecen una segunda lectura antes de convertirse en narrativa. México no está en crisis, pero tampoco está acelerando: está caminando con cuidado, como quien cruza una sala llena de muebles nuevos en la oscuridad.
El azúcar que sí endulza
No todo con Estados Unidos fue tensión. Durante el fin de semana del 11 y 12 de julio, el gobierno mexicano anunció la recuperación del acceso preferencial para el azúcar nacional, con exportaciones que podrían crecer hasta 1,152,000 toneladas en el ciclo 2026-2027 —un salto de 512% respecto al ciclo anterior. Son ingresos adicionales estimados en 4,760 millones de pesos que llegarían directamente a más de 170,000 productores de caña. Es una historia pequeña comparada con el tamaño del T-MEC, pero es la prueba de que, incluso en medio de una negociación tensa, todavía hay espacio para acuerdos puntuales que benefician a productores concretos. A veces las buenas noticias comerciales no vienen en paquetes grandes; vienen en toneladas de azúcar.
El ruido que también cuesta dinero
La confianza empresarial no solo se mide en tratados y tasas; se mide, también, en la sensación de que las instituciones funcionan. Y esta semana esa sensación se vio golpeada. La gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, acusó al gobierno federal de proteger al gobernador de Sinaloa en medio de señalamientos por presuntos vínculos con el crimen organizado, y citó la decisión de Toyota de trasladar producción de Tijuana a Texas como la primera factura visible de esa desconfianza. En Monclova, empresarios de Canacintra pidieron a la presidenta Sheinbaum priorizar la reactivación de Altos Hornos de México sobre el proceso judicial contra su exdirector: catorce mil extrabajadores siguen esperando finiquitos, y una acerera parada arrastra a toda una cadena de proveedores.
A esto se suma un dato que debería incomodar a cualquier consejo directivo: COPARMEX calculó que el costo promedio de la corrupción por ciudadano llegó a 3,865 pesos en 2025, el más alto de la década, con 98.9% de los casos impunes. Cuatro de cada diez empresas asociadas a la confederación enfrentaron al menos un acto de corrupción en el último año, la mayoría en trámites municipales y estatales. Y Banxico, fiel a su prudencia, mantuvo la tasa en 6.50% pese a que la inflación cedió a 3.37% —su nivel más bajo desde 2020—, porque los riesgos al alza para los precios no han desaparecido del todo.
El trabajo en pie de huelga
Hay una tensión que rara vez llega a portada pero que se acumula, expediente por expediente, en el Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral: 1,245 emplazamientos a huelga procesados durante junio, de los cuales el 67.6% —842 casos— nació directamente de exigencias de incremento salarial. Es el nuevo modelo de justicia laboral operando a toda su capacidad, y es también un termómetro incómodo: los trabajadores sienten que el costo de vida corre más rápido que sus ingresos, y las mesas de negociación contractual se están volviendo, contrato por contrato, más difíciles.
El caso más visible de esta tensión no es nuevo, pero tampoco se resuelve: la huelga en el Nacional Monte de Piedad cumplió nueve meses sin solución definitiva, con sus 302 sucursales cerradas en todo el país. El sindicato, liderado por Arturo Zayún González, y la administración retomaron las pláticas esta semana en un ambiente que ambas partes describieron como respetuoso —lo cual, después de nueve meses, ya es una forma de progreso—, pero las diferencias sobre el Contrato Colectivo de Trabajo siguen sin resolverse. Mientras tanto, cerca de cinco millones de usuarios no pueden recuperar las prendas que dejaron en garantía ni refrendarlas, y muchos están recurriendo a financiamientos alternativos o a casas de empeño privadas. Es un recordatorio de que un conflicto laboral, cuando se alarga lo suficiente, deja de ser un asunto entre sindicato y empresa y se convierte en un problema de liquidez para millones de familias que no tienen nada que ver con la negociación.
El precio invisible: datos, ciberseguridad y una multa histórica
BTR Consulting reportó esta semana que 83.3% de las empresas en México sufrió al menos un incidente de ciberseguridad en el último año, lo que coloca al país como el segundo más atacado de América Latina y del mundo, solo detrás de Suiza. Ransomware, fraudes digitales y phishing ya no son un riesgo periférico: son una línea de gasto que las organizaciones están presupuestando con la misma seriedad que la nómina, y eso está acelerando la contratación de aliados en ciberseguridad, contratos blindados con biometría y validación de identidad móvil.
En ese mismo terreno —el del manejo de datos personales— la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno impuso una multa de 42 millones 849 mil 95 pesos a la Federación Mexicana de Fútbol por irregularidades en el tratamiento de datos del sistema FAN ID: la autoridad determinó que la Federación no informó adecuadamente que las fotografías del sistema constituían datos sensibles, ni obtuvo el consentimiento expreso de los usuarios. Es una cifra puntual, pero el mensaje es amplio: cualquier organización que maneje datos biométricos a escala masiva —deporte, entretenimiento, servicios digitales— acaba de recibir un precedente regulatorio que no puede seguir ignorando.
El Mundial que sí paga la cuenta
En medio de tanta cautela, hubo un contrapunto que vale la pena cerrar con una sonrisa: la Concanaco-Servytur estimó que el Mundial FIFA 2026 dejó una derrama económica en México de entre 45,000 y 50,000 millones de pesos hasta la primera semana de julio, concentrada sobre todo en turismo y restaurantes de la Ciudad de México, Jalisco y Nuevo León. Es la prueba de que, mientras los tratados se negocian en salas cerradas, el consumo también puede moverse en las calles, en los estadios, en los restaurantes llenos a las dos de la mañana. No resuelve la contracción industrial ni las huelgas pendientes, pero recuerda que la economía mexicana también respira, y a veces respira mejor de lo que dicen los indicadores oficiales.
El saldo de la semana
México cerró estos siete días con una paradoja bien mexicana: más empleo que nunca —aunque parte de ese récord tenga que depurarse—, una alianza comercial nueva tocando a la puerta, azúcar que vuelve a cruzar la frontera sin peaje, y al mismo tiempo, fábricas deteniéndose por precaución, sindicatos que no ceden, ciberataques que ya son rutina y una industria que no termina de encontrar su ritmo. Ninguna de estas historias es falsa. La pregunta que queda para julio —con la ronda del T-MEC el día 20 como próximo examen— es cuál de todas ellas va a pesar más en las decisiones de quienes invierten, contratan y construyen. El país tiene, por fin, varias puertas abiertas. Falta ver por cuáles decide caminar con más confianza, y cuáles va a tener que cerrar antes de que se conviertan en corriente de aire.
Notas de verificación: cifras de votación del Parlamento Europeo, comercio bilateral UE-México, inversión extranjera directa (UNCTAD), indicadores de actividad industrial, consumo privado y confianza empresarial, y datos de exportación de azúcar confirmados contra fuentes primarias (La Jornada, Excélsior, Expansión, El Diario de Juárez, INEGI/México ¿Cómo Vamos?) el 13 de julio de 2026.

